Desierto. Capítulo 2. Y de golpe... el (des) amor
Me considero una persona generosa a la hora de sentir por los demás, aunque mi aspecto de sarcástica gruñona pueda desmentir este aspecto. Si cualquier persona me da un gramo de sentimiento, yo le doy una tonelada. Así de fácil, sin pedir nada a cambio, porque cuando es algo sincero, no pongo reparo ninguno. Desde un recién conocido lleno de gratitud, hasta el amigo de siempre del que me acuerdo con el mínimo suceso.
Hay muchos tipos de amor. Hacia los padres, hermanos, abuelos; por amigos que son verdaderos tesoros, hacia uno mismo, y finalmente, por y únicamente hacia otra persona.
Si, mis queridos súbditos, va a ser un escrito sentimental, que no azucarado, sobre el enamoramiento.
Otras veces he hablado sobre este suceso/estado/sentimiento desde una perspectiva observadora, y lo he criticado sin piedad ninguna, porque así es la razón y la lógica lo convierte en un sinsentido. Pero no, hoy voy a pecho descubierto, es lo que tiene el desierto, y para mis más allegados, crearé un poco de polémica, o eso espero.
¿Cuántas parejas ha tenido Crispi Killer?
Ninguna
La gente se suele sorprender por tal hecho, pero supongo que después de la suma de amor propio + herencia materna (es decir, mi madre no quiere que me eche novios, ni me case. Por lo que en mi vida existe un sermón continuo en contra de la pareja y sus inconvenientes al desarrollo propio e independiente) + miedo al rechazo + falta de experiencia en este campo, ha provocado que subconscientemente lo haya aparcado en un segundo plano, o tercero o cuarto, no lo sé realmente. Eso no significa que una no haya tenido algún escarceo, pero no me duran más de una noche, o me aburren, o ya le he puesto la mira a otro.
Una vez me preguntó mi madre cuando tenía unos 17 años:
Señora madre: "Entonces, ¿tú no tienes novio?"
Crispi Killer: "Eeeemmm, nop"
Señora madre: "¿Por qué no?"
Crispi Killer: "Mmmm, pues no lo sé"
Señora madre: "¿No te gusta ninguno?"
Crispi Killer: "Unos cuantos, pero para ser novio.... No sé, tendría que ser alguno especial, porque normales hay a pajera"
Señora madre: "Ains, a mi me pasaba lo mismo. Yo el único novio que he tenido fue tu padre. Eso no significa que no haya tenido algún rollete, como aquél canario con el que me lié en..."
Crispi Killer: "Mamá, por favor, si te fuiste a vivir con 16 años a Madrid en plena Movida, mi mente puede llegar a imaginárselo"
Señora madre: "El caso es que cuando conocí a tu padre supe que me casaría con él. Tenía novia por entonces, pero yo decidida lo conquisté, y já! Ahí lo tienes"
Crispi Killer: "Bien por ti ^^U"
Lo significativo no es que mi madre se llevara al huerto a mi padre cuando él tenía novia, no. Es lo de encontrar a alguien especial. Y especiales hay pocos.
Entonces, ¿cuándo sabes que es especial? Simple y llanamente, cuando te enamoras. Por tanto...
¿Cuántas veces se ha enamorado Crispi Killer?
Dos. La gente solo conoce uno, y si cierta mejor amiga lee esto, me odiará durante una temporada, pero debe entenderlo debido a las situaciones adversas que ocurrieron.
Dos maromos, pero no dos cualesquiera, yo SOLO me enamoro de mis mejores amigos, así que dos de mis más queridos. Supongo que será porque hasta que no conozco un poco a la persona, no puedo sentir nada más que amistad, o ni esas.
Pero, ¿entonces?
Ay, mis queridos súbditos, amores no correspondidos. Al igual que solo me enamoro de mis mejores amigos, supongo que mis mejores amigos me conocen suficientemente para no enamorarse de mí. Soy tan gran, fabulosa, sumamente brillante, buena amiga, que no se me puede ver de otra forma.
Mi primer amor fue alrededor de los 16 años o así. Lo conocía desde los 6 años, cuando llegué a Águilas, porque íbamos a la misma clase en el colegio. Por aquel entonces él llevaba el pelo cazo, quería ser paleontólogo y se metían con él porque jugaba con las crías. Yo era nueva, quería ser veterinaria, y se metían conmigo (hasta que di un par de palizas) porque jugaba con los críos. Hacíamos cabañas en los árboles.
Llegaron los dieciséis, la revuelta de hormonas, un tanto tarde porque todas mis amigas ya habían tenido novios, se habían desenamorado, habían creado ciertos dramas románticos, y escribían en las agendas "Fulanica X Fulanico". Aunque el Fulanico había que tacharlo con tipex de vez en cuando para poner a otro.
La cosa es que yo me di cuenta que me gustaba porque se lió con una amiga mía, la cual hacía unos meses me había dicho que le gustaba yo (este suceso es para post aparte), y le había llorado a su ex la semana anterior para que volviera con ella.
No estoy diciendo que la zagala fuera una furcia, pero por hoy en día, se puede dejar en "inestable sentimentalmente".
Solo decir que no funcionó. Pero me costó alrededor de dos años, darme cuenta que era demasiado egocéntrico, y que teníamos distintos tipos de interés. No hablo con él ni con que me den millones.
Lo que si me hizo mucha gracia fue enterarme a los años que si conmigo no quería nada era porque yo "tenía muchos cojones". Ya ves tú, que es una de las cosas que más me gusta de mí misma.
El segundo, último, y el que aún me sigo cuestionando de vez en cuando, es un amigo que conocí con los 19 o así. De primeras me cayó genial, es difícil que no te caiga bien, es de esos con encanto personal, y cierto atractivo. Con los meses me agradaba cada vez más, y lamentablemente por mí misma, era un amigo cariñoso. No digo que sea malo que las personas sean cariñosas, hay que ser uno mismo. El problema es que con poco que se me dé, se me hacen ilusiones fácilmente.
Un día le presenté a cierta mejor amiga, y adiós. Inclusive tuve que hacer de celestina, te meas.
Lo hilarante es que me di cuenta que me había enamorado porque me levanté la mañana de las fiestas de mi facultad tan mal, que cuando me planté en la cantina donde estaban todos mis compañeros, vestidos con la camiseta de ese año, no pude sacar ni una mínima sonrisa, así que con las mismas cogí el bus y me fui para casa. ¡Imaginaos como tendría que estar para no ir a mis fiestas! Ver a profesores borrachos, no hay precio.
Nada puede ser más cabrón que el susodicho sea amigo tuyo, y a la vez, novio de tu mejor amiga, porque inevitablemente estás en medio. Ella te habla de él, él te habla de ella, cuando hay broncas te meten en medio (situación de la que se puede salir muy mal parado), cuando sales de fiesta tienes que verlos a los dos,... es decir, juntos y felices. Jode, y mucho. Pero a la vez tienes que hacer que no se note, y por fidelidad y lealtad a ambos, no hacer nada que pueda joderles (aunque nunca he sido de meterme por medio).
¿Cómo coño se hace eso?
Si durante la semana te empeñas en olvidarlo, pero en el fondo quieres que llegue el sábado para verlo, y cuando llega el momento te sientes tan sumamente estúpida por sentir lo que se siente, porque no va a llevar a ningún lado. Si estás deseando tener cualquier excusa para hablar con él, mandarle un mensaje, solo por tener contacto. Si en el fondo quieres que te de un abrazo fuerte, pero al final tienes que hacerte la dura para no disfrutar del momento porque está mal, joder.
Si terminan su relación, y temes posicionarte, él deja de confiar en ti, y te duele, porque odias ver como lo pasa fatal, que no puedes hacer más, que se cuestione vuestra amistad.
¡Dios! Que en ese momento te arrancarías el puto corazón y lo pisotearías hasta que muriera.
Todo eso, sin que se note, mis queridos lectores. Bajo llave. Lo malo es que la llave se enquista, y terminas llorando a escondidas. Y todo es una puta mierda.
Pasa el tiempo, no cura, pero cambia las cosas y a las personas; y un día te hace gracia como piensas en otro, aunque de vez en cuando, el subconsciente te traiciona soñando con tu viejo enamorado que creías olvidado. Siempre. Lo crees superado, y una mañana te levantas volviendo a preguntarte como estará. Pero algo es algo, y poco a poco cambiarán las tornas.
Te sorprende que hayan pasado casi dos años, y aunque resentida, no te desagrada la ilusión por querer conocer a más gente, aunque esto de enamorarse es una verdadera estupidez. Malditas endorfinas. Te levantas sonriente una mañana, y a la semana te sientes más sola que un heavy en el concierto de La Rodilla de Van Ploff.
Pero queridos insensatos, enamórense, rían y lloriqueen, quieran,... y nos reiremos unos de otros de lo gilipollas que somos.
Así la vida es más amena.



Swi dijo
Uuuffff... alucinada con tu escrito. Cuando era una codiciada soltera, no sólo pensaba igual, si no que me pasaba exactamente lo mismo :/ hasta que un día, salí con mi mejor amigo y a la semana nos dimos cuenta de que era imposible ¡no era capaz ni de besarle! es que... era mi amigo... antes me gustaba, me atraía, pero una vez saliendo... no, era difícil pasar esa barrera de la súperamistad para algo más. Y lo dejamos porque nos preferíamos como amigos antes que como pareja. Y ahora somos inseparables.
Por eso te hago la pregunta... ¿en serio serías capaz de salir con tu mejor amigo? ¿te arriesgarías a poner en peligro una amistad por un romance? ¿eres de las que creen y un novio puede ser un amigo?
23 Agosto 2009 | 05:16 PM