Sueños conciliadores
El otro día soñé. Soñaba que dormía, valga la rebundancia, acompañada, abrazada a alguien.
Soñaba que al dormir soñaba dentro del sueño, y que en el sueño del sueño los sentidos de mi acompañante me trasladaban a otro sitio, un remoto y tranquilo lugar conocido para mi memoria.
Soñé que soñaba que su profunda y lenta respiración era el sonido que las lanquidas olas hacen en la orilla del mar al mover las pequeñas piedras mediante el suave vaivén.
Mi cabeza reposaba en su pecho, que ascendía y descendía pausadamente, como una barca que flota a la deriva y que no busca rumbo al que atenerse.
El aire que exhalaba erizaba la piel al igual que la brisa que acaricia al errante que camina descalzo por la arista.
Soñé que soñaba que se despertaba y sus ojos claros, inundados de azules y verdes, me sumergía en las aguas en las que había flotado.
Desperté en el sueño del sueño, y en la vigilia del ensoñamiento, abrí los ojos y me encontré sola en mi habitación.
Y la realidad, cuando no imaginas despierta, se convierta en una monótona pesadilla, porque citando al sabio Calderón: "La vida es sueño, y los sueños, sueños son"



Baloo dijo
Hermoso y conciliador...
13 Mayo 2009 | 11:57 AM