Desaparecer
Poder abrir una puerta y encontrarme en la playa de fina arena en la que me esperan gente querida, sin problemas, sin ataduras. Sonreir al encontrar a esa amiga que no veo desde hace años, abrazarla fuerte levantándola en peso, e ir a jugar con los demás a la orilla del mar cristalino con la aprobación desde la distancia de padres felices que se han vuelto a enamorar.
Bordear la playa y caminar descalza por las piedras afiladas de los acantilados, con paciencia, jugando con la pleamar, cuerpo pegado a la roca como lagarto equlibrista, y llegar a esa escalera blanca resplandeciente que irradia esperanza, futuro y vivencias.
Subir peldaño a peldaño, uno cada vez más alto que el otro, y alcanzar en la oscuridad rl cubo que ampara mi devenir, y entrar.
Encontrarme sentado en el alfeizar a ese niño de pelo pajizo y ojos verdes, que me ofrezca una sonrisa de orgullo y que me muestre el contenido de la ventana, el exterior.
Asomarme y que el corazón se encoja de la belleza que mis ojos observan, reir a carcajada limpia y llorar de alegría al ver el Universo infinito y grandioso ante mí, solo para mí.
Que el niño de pelo pajizo y ojos verdes me coja de la mano, sentarnos al borde del abismo y con seguridad saltar, hacia un climax de inmensa felicidad.
No se quitó la ropa
Sueña con despertar
en otro tiempo y en otra ciudad.
Dejarse llevar suena demasiado bien.
Jugar al azar,
nunca saber donde puedes terminar...
o empezar.




theo dijo
Quizá debas tomarle tú primero la mano....
Besos! (y cuidado con los deseos, los dioses nos castigan concediéndolos)
30 Enero 2009 | 06:11 PM