Vaciando la mochila
Llego a la Arcadia, a casa, y suelto la mochila llena de vivencias que iban llegando día a día.
Han sido unos meses volátiles en los que un torbellino de sensaciones, sentimientos, momentos,... han hecho que esta época estival no haya sido como la esperaba, para bien y para mal.
La mochila se ha hecho muy pesada, demasiado, en bastante momentos en los que hubiera mandado todo a tomar por culo: volver al control parental, la incomprensión de mi madre, el drama, el silencio en casa durante un mes entero, el insulto, despedida de amigos, no disfrutar de la playa como hubiera querido, ver perder el tiempo, agobio, el puñetero calor, culpa, sentimientos perdidos, objetivos no cumplidos, y regresar a la realidad.
Pero ha habido momentos, pequeños instantes que han hecho que todo desaparezca, y que me han permitido correr, saltar, reir y disfrutar mi camino: sonrisas, miradas, noches enteras de charla, amanecer en la playa, conciertos, tapas y cañas, helados de stracciatella, y conocer esa gente maravillosa en Canarias, pero esto último tendrá un post especial.
Estas vivencias tan contradictorias hacen que por una parte piense que ha sido un verano más desaprovechado, y como siempre, no ha sido uno de esos GRANDES veranos de los que cuando ya te estás haciendo viejuno le comentas a un amigo de toda la vida:
- ¿Te acuerdas del verano del 2008?
- ¿Cómo no me voy a acordar? Fue "el verano".
Y por otra parte no puedo desecharlo y tirarlo a la basura como si nada, porque ha sido grande en su etapa final y siempre estará en mi recuerdo.
Comienza otro año, volvemos a la monotonía, pero sé que no soy la misma, y que algo, no se qué, va y está cambiando.
Buena Caza a todos y Largas Lunas...








never dijo
welcome home
2 Septiembre 2008 | 10:02 PM